Torres de la Peña

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Jardín de Beto

Sólo la ilusión, no el saber, hace al hombre feliz.
    de EL Mundo de Ayer
    por Stefan Zweig


¿Sin Memoria Histórica?

Después de la Guerra Civil casi se logró borrar la historia de los habitantes previos del Municipio, y se le reescribió inventando héroes, aunque fueran canallas como  los “generales revolucionarios”, pues se niveló a la población a partir del supuesto de que si todos tenemos cabeza, tronco y extremidades entonces “todos somos iguales”. ¿De veras?, y la conclusión es: ¿para qué estudiar, capacitarnos o esforzarnos por superarnos?. Coral Aguirre pudo afirmar el año 2000, en sus “Apuntes para un Diagnóstico Cultural del Sur del Estado” (p. 33): “Por oposición a un municipio como Aramberri, en donde sus pobladores hablan del ayer, sus historias, sus fábulas, sus personajes, en Iturbide nunca oímos nada que indicara la conciencia de un pasado común”.

También desde entonces ha existido la lucha por el control político o cacicazgo. ¿Tendrá esto algo que ver con las envidias, rivalidades, desconfianza y falta de cooperación voluntaria para el logro de objetivos comunes?. ¿Será necesario que todos seamos “maestros” y acaparemos los puestos administrativos municipales para que Iturbide supere los problemas de ignorancia, delincuencia, corrupción e impunidad que sufre?: robos, sobornos, invasión de propiedad, “¿para que te echas enemigos?”, vecinos “silvestres” (categoría de Seaborn Cravey, también vecino), etc.

Podemos cerrar los ojos o voltear para otro lado para no ver la realidad (mejor no saber), idealizarla en forma romántica como lo hace Armando cuando afirma: “antes todo mundo era muy trabajador”, o tomar parte activa, ser responsables de lo que nos toque y hacerlo.

Algunos de los analfabetos que vivieron en la Villa nos dejaron una lección que tal vez hasta ahora no hemos sabido o querido aprovechar: Dependiendo de nuestro trabajo, del momento y el medio en que vivamos, pueden sernos de mayor beneficio personal y social la educación no formal e informal que la formal. 

    Gohete

Saul Balderas Peña dice (pp. 62-3) que durante las epidemias del siglo XIX el sur de Nuevo León quedó “a la buena de Dios”, porque no había ni médicos ni medicinas. En la actualidad ¿qué hacemos para que nuestra región no siga “dejada de la mano de Dios”?.


“Sansón” y “Mataperros”

Hay familias campesinas en las que se recuerdan por generaciones incidentes de algunos de sus integrantes con los animales con los que conviven. En la nuestra se cuentan anécdotas en las que participaron perros, burros, coyotes, osos, etc. Aquí recordaremos a “Sansón”, un perro que además de muy inteligente fue ejemplo de lealtad hacia sus humanos.

Al regresar a Iturbide Daniel y Belia, después de haber vivido por más de treinta años en Monterrey, donde estudiaron y trabajaban sus hijos, una de sus hijas les regaló un cachorro pastor alemán para que cuando creciera les hiciera compañía y cuidara la huerta que rodea la casa en que vivían en San Pedro.

En una de sus visitas a los abuelos, los nietos vieron que el perrito además de ser juguetón era bastante fuerte. Le ataron una correa al collar y ellos se calzaron patines. “Sansón” pronto captó las reglas del juego y se puso a estirarlos como si fuera perro de trineo.

Cuando Daniel salía a pasear por el campo se hacía acompañar por “Sansón”.

Belia acostumbraba caminar media hora todas las mañanas alrededor de la plaza, y cuando “Sansón” escuchaba el sonido de las llaves o del picaporte de la puerta a la calle principiaba a lloriquear para que le permitiera acompañarla. Si la orden era que se quedara a cuidar la casa se callaba y se echaba cerca de la entrada, tras la reja de la cochera; pero si la instrucción era que saliera por la huerta rápidamente corría a donde sabía que la cerca era más baja y brincaba por allá.

Daniel sufrió un derrame cerebral y la operación a la que lo sometieron fue bastante exitosa. Cuando se estaba recuperando de la anestesia vio por la ventana del hospital que afuera ya daba poca luz solar, y su primer pregunta fue si le habían dado de comer al perro.

Al regresar a Iturbide, después de la operación, Daniel continuó con sus paseos por el campo. Unas veces lo acompañaba su primo Antioco, otras su compadre Federico, pero siempre bajo el ojo vigilante de “Sansón”, pues se había notado que en ocasiones se desorientaba un poco.

Una tarde Daniel y “Sansón” no esperaron a los compañeros y se fueron solos rumbo a La Colorada, pero se les hizo tarde, y ya de regreso al llegar a la carretera en vez de dirigirse al Pueblo se fueron rumbo a Galeana. Daniel se cansó y se alejó un poco de la carretera para sentarse en una piedra, “Sansón” sólo se echó a unos metros de la orilla.

Esa tarde Lourdes y Everardo habían ido a Galeana y de regreso, a la luz de los faros de la camioneta, reconocieron al perro, buscaron dónde pararse y Everardo se acercó a “Sansón” caminando; cuando éste lo vio fue a encontrarlo y lo guio hacia donde estaba Daniel:
-¿Para dónde va, don Daniel?.
-Para la casa.
-Nosotros vamos para allá, ¿no viene con nosotros?.
-Sí, gracias, ya me cansé de caminar.

Murió Daniel y después envenenaron a “Sansón”, “Mataperros” no le sobrevivió por mucho tiempo: “estaba azucarado” (diabético).


Camino de terracería

Aquí, como en cualquier otra parte, al que no se adapte a la cultura dominante se le trata de expulsar. Cierto, el mundo es muy ancho, pero, en todo caso… ¿cuáles son los costos y los beneficios?.

¿Nómadas “forever” (por siempre), al fin descendientes de pames (XI´OI) y de judíos?.

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