Torres de la Peña
Rutilio y Altagracia

Los Torres en San Pedro

Armando, hijo de Rutilio Torres y Altagracia de la Peña, relata algunos de sus recuerdos sobre la vida en San Pedro durante casi un siglo (Monografías de la Villa … IV).

Oscar

“Parece que mamá era uno o dos años mayor que papá. Fuimos siete hermanos: Oscar, el mayor, Elena, yo, Daniel, Alejandrina, Altagracia y Dagoberto. Oscar estaba impedido para caminar, yo creo que le dio la polio, pues entonces no se tenía la vacuna (p. 20).

Casa de Los Torres

“Nosotros nacimos en esta casa (hoy hotel), porque la compró tío Graciano; la mitad para su mamá y la otra mitad para mis papás. Cuando ella faltó, tío Graciano le dio también esa parte a papá y se formó una sola casa, toda de piedra y con techo de vigas (p. 18).

Techo de Tableta

“Aquí (en la Villa) nomás era una calle: de la plaza para abajo y para arriba, no había más, … bueno ... había algunas casitas por La Loma, le decía La Penca Seca, porque allá todas las casas estaban techadas con penca de maguey (hoy rumbo a la Secundaria). A las demás, a las de sillar o piedra caliza y que tenían vigas les decían `de terrado´. La mayoría de las casas por la calle principal eran de este tipo, aunque algunas tenían techo de tableta de dos aguas (p. 18).

Tenería 1946

“Hubo varias tenerías, pues había ganado. Decía mi papá que llevaban vaquetas a vender a León, Guanajuato. Duraban, creo, quince días en ir y venir (p. 43).

“Aureliano V. llegó de Rayones y se casó con Cayetana, que había sido maestra y tenía propiedades en La Laguna. Ella era la del capital, él no tenía nada (p. 46). 

“Eusebio V. también era de Rayones. `Ese fue como cacique aquí. Fue Presidente Municipal en varias ocasiones … ´(p. 48). `… al último vino terminando en la ruina. Era un hombre malo; no sé que fue la enfermedad que le vino … ´(pp. 48-49). `Muy feos modos que tenía … medio déspota … le saludaba al que quería y al que no ni lo veía, como nada´ (p. 49).

“Contaba mi mamá que donde está la Presidencia era un mesón para los arrieros (p. 68).

Por entonces quien era Presidente Municipal también era Juez Civil, y lo que entraba por eso eran sus honorarios (pp. 73-4).