Andanzas y Peripecias en Iturbide



Mamá Chonita

La Revolución Mexicana y “Golpe de Estado” en Iturbide

En 1911 hubo una serie de renuncias y sustituciones en los puestos administrativos municipales, entre ellas la del Alcalde Graciano Torres quien pidió un permiso y quedó en su lugar Pablo E. de la Peña, quien era el Alcalde Primero Suplente, en junio renunció Graciano e hizo entrega a Joaquín Meléndez. También renunciaron Teófilo Nárez, como Síndico, y Alberto Martínez y Francisco Martínez Guajardo, como regidores.

Pero revisemos algunos de los antecedentes:

Mientras Graciano gozaba de licencia y se encontraba en su rancho Jazmines, un grupo de vecinos encabezado por Francisco y Joaquín de la Peña presentó un escrito en el que manifestaban que con motivo de triunfo de la Revolución de 1910, cuyas leyes estaban ya en vigor, pensaban que era su deber como ciudadanos, con fundamento en el Artículo 9º de la Constitución General de la República y el 34 fracción 1ª de la del Estado, expresar su inconformidad con que Graciano “continúe desempeñando el cargo por más tiempo, por no llenar nuestras aspiraciones, ni la voluntad de la mayoría del Municipio”.

Los inconformes se quejaban de que dicho funcionario no había sido electo por sufragio libre, sino por consigna, además de que se había infringido varias disposiciones de la Ley Estatal.

Aprovechaban la oportunidad para reportar que éste elaboraba vino mezcal clandestinamente desde principios de 1910, y que cometía abusos de autoridad -“alcaldadas”- por falta de cultura.

Al contestar Graciano Torres expresó que, de los firmantes, Joaquín de la Peña y Francisco Peña Martínez también sirvieron en la administración del Gen. Bernardo Reyes, y “parece que ahora quieren hacer política de nuevo y hacerse de importancia, pero son enteramente impopulares”. Torres renunció, y sólo solicitó se revisara los expedientes de los denunciantes (pp. 20-1).

Escuela para Niñas “Viviano L. Villarreal”

A fines de 1912 el Alcalde Francisco Galindo informó al Gobernador del Estado que se había terminado de construir la escuela para niñas, la que llevaría el nombre de “nuestro probo y digno gobernante: Lic. Viviano L. Villarreal”. El edificio actualmente es ocupado por la Biblioteca Municipal, y su costo fue en parte cubierto por vecinos de los municipios de Galeana, Iturbide, Linares y Montemorelos. La construcción se realizó entre el 17 de mayo y el 19 de diciembre de ese año (p. 23).

En 1912 entraron “los revolucionarios” a la Villa y quemaron el Archivo Municipal, pero el Secretario Luis G. Peña logró rescatar y clasificar parte de los documentos de 1903 a 1912 (pp. 24-5).

Casa de Aureliano Velasco

Corre Sangre por la Calle de Comercio (Hoy Madero)

El 10 de marzo de 1913 Platón González, Juez de la Segunda Demarcación de Policía o San Pedro de Abajo, -desde el puente hasta el Álamo y por La Loma desde La Cruz hasta El Colmillo- (parte alta noroeste de la calle Madero y el Arroyo de los Pizarrines), informó al Alcalde Pablo E. de la Peña que el día anterior, como a  las cinco de la tarde, tuvo conocimiento de que se andaban peleando en la calle, en contra esquina de la Plaza Juárez, don Eusebio Velasco y don Norberto Chávez.

Inmediatamente fue a ver que pasaba, pero ya no encontró a los rijosos, aunque supo que hubo dos testigos: Tiburcio Rodríguez y Luis G. Peña. El Alcalde citó a los testigos.

Declaración del Primer Testigo

Tiburcio Rodríguez declaró ser casado, agricultor y vecino del rancho El Calabozo.

Al ser interrogado dijo:
Ayer domingo, 9 de marzo de 1913, a las cinco de la tarde estaba yo con don  Eusebio Velasco en la calle, frente a su casa, tratando algunos asuntos particulares con éste, cuando pasaron a caballo don Norberto Chávez y don Luis  G. Peña. Chávez se detuvo a saludar a Velasco dándole la mano derecha y ofreciéndose a sus órdenes.

Estuvieron hablando por un rato hasta que Velasco le dijo a Chávez que “eran más las culecas que las echadas”; Chávez le contestó que nomás citara terreno para que se les quitara “lo bocón” tanto a uno como al otro. Entonces Velasco le dio un navajazo en la mejilla  a Chávez con una navaja que tenía desde antes en la mano izquierda, pues con la derecha le sostenía la mano, la que en ese momento le soltó. Y corrió para su casa diciendo que “ahorita le probaría …” , Tiburcio ya no se acordó que más dijeron.

También declaró que después de esto los señores Chávez y Peña siguieron su camino, pero el primero como a doce o quince pasos de distancia sacó la carabina que llevaba y la atravesó en la silla, y así siguió hasta su casa.

El declarante se fue a la casa a donde llega cuando está en la Villa, casa de don Manuel Dávila, y desde allí vio salir de la suya a don Eusebio con una carabina en la mano y dirigirse al Ojo de Agua del arroyo, no sabe nada más.

“Esto declaró y no firmó por no saber” (Tiburcio Rodríguez).

Declaración del Segundo Testigo

Luis G. Peña, Secretario del Ayuntamiento, declaró: Ser soltero, empleado y vivir en Iturbide.

Sobre los hechos denunciados dijo:
Ayer regresaba de mi rancho El Saucillo y en el trayecto me encontré a mi compadre y hermano político Norberto Chávez.

Llegamos a mi casa como a las cuatro y media o cinco de la tarde, donde me quité las espuelas y polainas con la intención de ya no salir, pero como Norberto venía un poco tomado propuse acompañarlo hasta su casa a fin de que no siguiera tomando, así es que volvimos a montar a caballo, pasamos por la plaza, y frente a la casa de don Baldomero Martínez (actual Madero y Carranza, esquina noreste) salieron algunos a saludar a Norberto. Yo seguí de frente y lo esperé más adelante, desde donde me pareció ver que le ofrecieron una copa.

Cuando me alcanzó proseguimos nuestro camino y al pasar por la casa de don Eusebio Velasco éste se encontraba en la esquina platicando con Tiburcio Rodríguez (contra esquina suroeste de la que fuera Plaza Juárez).

Como sé que entre don Eusebio y Norberto median algunos disgustos le dije a éste que no se detuviera, pero sucedió lo contrario, pues se dirigió a saludar a Velasco, yo me detuve tres o cuatro casas más adelante.

Luego el declarante cogió la rienda del caballo de Chávez y le instó para que siguieran su camino, Chávez sacó su carabina y siguió con ella en la mano hasta que llegaron a su casa.

Agrega el deponente que él se  quedó en casa de los Chávez hasta que fue de noche, a fin de que Norberto no saliera, pues alguien dijo que don Eusebio andaba por la calle con su carabina.

Al poco rato llegó Anastasio Guzmán, quien confirmó que Velasco andaba en busca de Chávez.

Peña declaró que infería que la cortada que tenía Norberto en la cara le fue hecha por Velasco con una navajita que tenía semioculta en la mano izquierda.

Casa de Josefina Guzman

Declaración de Anastasio Guzmán

El declarante dijo que:
Al caer la tarde del día de ayer José Martínez y yo nos encontrábamos en La Loma, por La Cruz, cuando vimos pasar a caballo, rumbo a la salida del pueblo, a mi tío Norberto Chávez y al señor Luis G. Peña.  Nosotros caminábamos  hacia abajo por La Loma y hasta allá reconocimos la voz de don Eusebio Velasco, pues aunque nos tapaba la vista de su casa la de don Marcelino Galindo, Velasco “hablando muy recio” dijo “eres un bocón y muy hablador”, luego entró corriendo en su casa y mi tío sacó la carabina que llevaba en la silla y continuó su camino con Peña.

El declarante dice que él y Martínez bajaron de La Loma para ver si evitaban el escándalo.

Al poco rato vieron salir a Velasco con la carabina en la mano y fijándose en la cintura una cartuchera de parque, para entonces Chávez ya iba llegando a su casa.

Cuando Velasco regresaba del arroyo el declarante se adelantó a encontrarlo y le dijo que sería bueno procurase evitar un escándalo mayor, haciéndole ver lo incorrecto de aquel proceder; a lo que contestó Velasco “que si él también quería algo”, que nomás “escogiera terreno”.

Fue lo que supo Guzmán. “Leída su declaración, la ratificó y la firmó”.

Declaración de Norberto Chávez

El día 11 de marzo de 1913 se presentó don Norberto Chávez a declarar sobre los acontecimientos, y dijo:

Efectivamente, el domingo en la tarde pasaba a caballo para mi casa en compañía de Luis G. Peña cuando me encontré a Eusebio Velasco, quien estaba en la calle con Tiburcio Rodríguez. Yo me paré a saludarlo sin intención de que se diera por ofendido por ese acto, pero parece que se ofendió porque me puse a sus órdenes.

Me tenía cogido de la mano derecha desde que nos saludamos y con la izquierda me dio en la cara una pequeña cortada, que no fue mayor porque “le saqué la cara” para evitarla. Al mismo tiempo nos soltamos las manos y Velasco corrió para su casa a sacar la carabina.

El declarante siguió su camino hacia su casa y también sacó su carabina, la que apoyó en la cabeza de la silla, sin volver a ver a Velasco.

No recuerda bien las palabras que cruzaron, sólo recuerda que Velasco le dijo que era “echador y bocón”. Él se las repitió sin haber mediado otras injurias.

Fin del Proceso

Eusebio Velasco se abstuvo de la declaratoria por haberse ido para Galeana “y por ser enemigo político de `la actual Administración´”.

Pablo E. de la Peña solicitó una licencia de dos meses para atender algunos asuntos de su interés (Alvarado S., Disturbios … , pp. 26-9).