Andanzas y Peripecias en Iturbide



Escuela para niñas Viviano L Villarreal (hoy Biblioteca Municipal)

Sesión Solemne del Ayuntamiento de San Pedro

“El martes 6 de julio de 1880, y en sesión extraordinaria, presidida por el Lic. Viviano L. Villarreal, Gobernados Constitucional del Estado, se reunieron en el Salón Municipal, a las 10 de la mañana, el oficial mayor de la secretaría de Gobierno, Lic. Mauro A. Sepúlveda, el alcalde Luis G. Belloc, y demás miembros del ayuntamiento ...” (Alvarado S., Raíces … , pp. 37-40)

Joaquín de la Peña tomó la palabra para solicitar al C. Gobernador apoyo para la construcción de la Escuela para Niñas (hoy Biblioteca Municipal) y para hacer mejoras en la que había para varones (hoy DIF), así como para introducir el agua potable en Camarones (p. 39).

Presidencia de Manuel González  (1880-1884)

Según el Censo de 1881 el total de habitantes en el Municipio fue de 2,050:  1,021 hombres y 1,029 mujeres.

Presidente Municipal: Jesús de la Peña Delgado
Suplente: Juan Martínez Peña
Regidor Primero: Cayetano Galindo
Regidor Segundo: Graciano Torres
Juez Segundo Propietario: Francisco de la Peña
Juez Segundo Suplente: Juan M. Chávez
Síndico Procurador: Jesús Guzmán

La Peñita

Ranchos en la jurisdicción municipal: Las Adjuntas, Las Alazanas, Aldeñape (al-de-ña-Pe), Cajones y Pintillas (Santa Inés), Camarones, San Antonio de Cuevas, Jabalí, Jazmines, Laguna de Santa Rosa, Lampazos, El Madroño, Peñita,  Piedra Atravesada,  Los Pinos, Potrero de Caballo, Puerto del Aire, Sepultura, Sierra Borrada, Siete Palos, Tunamanza (Benito Juárez) y La Ventanita.

En San Pedro asistían a la escuela 49 niños y 34 niñas; en Camarones, 26; El Madroño, 33, y en Las Cuevas 11. Esta última escuela se estableció el 5 de julio de 1881 y era sostenida por los vecinos y el Municipio (p. 59).

Los preceptores en San Pedro eran: José Ma. Gutiérrez y Amalia García; en Camarones, Silverio Flores; en Las Cuevas, Genaro González, y en El Madroño, Serapio González.

Jueces Auxiliares: en Las Alazanas, Juan P. González Y Simón González; Camarones, Bonifacio Cuéllar y Patricio Alonso; Cuevas, Refugio González y Genaro González; Peñita, Jesús María Peña (o “Peñita”) y Jesús Martínez; Los Pinos, Fabián y Rosa Barrientos; y en Laguna de Santa Rosa, Rafael Martínez y Jesús Pedraza.

Cordilleros: Juan Bravo, Lino Chávez, José Dávila, Andrés Rodríguez y Juan Valle (Alvarado, S. Raíces …, pp. 60-2).

Policía urbana: Simón Sauceda.

Entre 1879 y 1881 hubo 10 presos en la cárcel municipal: Un homicida y sus tres cómplices; tres ladrones, dos de ellos detenidos por abigeato; y tres que estuvieron “bajo corrección” (p. 60).

Asalto a Mano Armada

 El día 29 de junio de 1882 nueve individuos armados y disfrazados asaltaron el domicilio de Francisco Bravo en La Mesa Verde (¿Mesa del Herrero?), de donde se llevaron dinero y objetos (p. 59).  

Bocacalle en Camarones

Panteón y Registro Civil Para Camarones

En 1882 se presentó Leocadio Luna, en representación de los vecinos de la Congregación de Camarones (más de 800 habitantes), con documentación de 1879 en que constaba la solicitud de permiso para establecer cementerio. Informó que ya se habían cumplido los requisitos de seguridad necesarios.

En esa fecha también solicitó el nombramiento de un Juez del Registro Civil para aquella comunidad, pues les era muy gravoso ir hasta la Villa a registrar todas las actas del estado civil (Alvarado S., Raíces …, p. 59).

Cláusula en Contrato de Compraventa

El 25 de agosto de 1882 se autoriza a Don Antonio Meléndez, Sindico del Republicano Ayuntamiento de la Villa, para concretar la venta del último de los sitios de agostadero donados a ésta, de los terrenos cedidos a la Nación por la señora viuda Pérez de Gálvez. Venta que en enero de 1878 fue autorizada por el Gobernador en beneficio de la Instrucción Primaria de este pueblo.

Dicho terreno linda al norte con propiedad de Pedro Sánchez, al oriente con terreno de Juan Francisco Sánchez, al sur con terreno de José Ma. de la Peña y al poniente con propiedad del General Pedro Martínez.

Francisco A. Martínez, vecino de Galeana, aceptó pagar 400 pesos por tercios adelantados en dos años, pero “Si al vencerse el plazo hubiere revolución o de alguna manera estuviera alterada la paz pública en Iturbide, el comprador estimará prorrogado el plazo  ...” (Alvarado S., Raíces … pp. 49-52).

Cotita Peña

Camino de Herradura a las Anacuas

En 1882 se trabajaba en la mejora del camino de herradura que había hasta la Boca de Santa Rosa, para así tener comunicación de “rueda” con Linares y otros pueblos del Estado, pero faltaban recursos para las obras en dos tramos difíciles: La Cuesta Grande y la de La Manteca.

Don Mucio P. Martínez al irse de Galeana como Gobernador de Puebla se llevó a varios de sus amigos del sur de Nuevo León, por lo que había la esperanza de que Antonio de la Peña, quien por entonces fue Jefe de Gobierno en aquel Estado, pudiera obtener fondos del Gobierno General para reactivar los trabajos (p. 54). Sin embargo, se tuvo que suspender las obras pues debido a la crisis económica se sufría hasta de “falta absoluta de semillas de primera necesidad ... como maíz y frijol, para la clase menesterosa … (Además había) un déficit de 140 pesos, éstos se deben no a los empleados, sino al propio Tesorero Municipal, que los pagó de su peculio” (p. 52-3).

Río "El Jarro" en Cuevas

Achacosos y Pobres

Joaquín de la Peña se disculpaba en 1884 desde Santa Teresa del Rucio, en Aramberri, por no poder presentarse a la protesta de ley como Alcalde para el siguiente año, por encontrarse enfermo. También informaba que su esposa había muerto el 2 de mayo, y que el Alcalde Suplente se hallaba de viaje en Estados Unidos (pp. 53-4).

El General Pedro Martínez Peña se disculpó por tampoco poder acudir el primero de julio a recibir como Suplente el Juzgado, pues el gobierno le había dado una licencia de cuatro meses debido a las circunstancias económicas por las que estaba pasando, pues era público y notorio que el viaje a Texas, de donde acababa de regresar, le había costado la completa pérdida de su pequeña fortuna (p. 52).

Don Francisco M(artínez) Salazar, a su avanzada edad, vivía por esa época en Las Cuevas con su familia (esposa) enferma (p. 56), donde tenía una propiedad desde los años treintas (p. 68).