Actas, Informes, Cuentos y Leyendas

 
La “Valija”

En Iturbide los padres de familia que podían, y cuando podían, compraban los útiles escolares para cada uno de sus hijos, pues en México no existió el “texto gratuito” sino hasta los años sesentas del siglo pasado, por lo que cada niño tenía que ingeniárselas para cuidar los suyos.

Como Felipe M. sólo tenía un hijo que con frecuencia perdía algo de su material escolar, pensó que sería buena idea comprarle una mochila, lo que hizo la siguiente vez que fue a Linares.

Cuando Josesín se presentó en la escuela con su mochila nueva, como sus compañeros no sabían que cosa era eso, pero si conocían las valijas o bolsas de lona en que se transportaba la correspondencia, le pusieron a él como sobrenombre “el valijas”.

calle Juarez

Para qué es Tanta “Presumancia”

Como decía El Piporro, nunca faltan “afrentosos”, y en Iturbide parece que es algo que siempre ha sobrado, tal vez se heredó de algunos de los habitantes de Galeana desde cuando éste era parte de aquel Municipio. 

Hay quienes alardean de bienes o pretendidos orígenes familiares aristocráticos, no sólo inexistentes sino poco creíbles entre campesinos pobres, y se niegan a aceptar o esforzarse por cambiar la realidad en que les ha tocado vivir: los condes de La Salitrera, los duques del Arroyo de la Colorada, los marqueses de Santa Rosa …

¿Será porque es más fácil y cómodo fantasear o inventarse mentiras desechables que ponerse a trabajar para ser y hacer algo de provecho con la vida propia?. Si el trabajo no cansara, no hubiera flojos.

Para frijoles no nos falta, ¡porque nos los da el DIF!.

¡Y di que tuviste boda!.

Nosotros “los Ricos”

Por 1820 uno de los vecinos de San Pablo de Labradores era Juan Antonio Pérez, mejor conocido como Conde de Gálvez, propietario de las haciendas El Potosí, San Francisco y Pablillo, además de diez ranchos, por lo que era el más grande terrateniente de la comarca y cacique de la región, pues como principal contribuyente gozaba de cierta influencia política (Balderas Peña, pp. 64-5).

Don José María Parás Ballesteros, Gobernador del Estado, ordenó en 1826  se llevara a cabo una acusiosa investigación de todos los títulos nobiliarios existentes y se encontró que el citado Conde no contaba siquiera con escudo de armas, y por tanto se trataba de un “título apócrifo” (Baldeas P., pp. 65-6).

La viuda Pérez de Gálvez donó a la nación parte de esas propiedades, con las que años después se indemnizó a miembros del ejercito de Mariano Escobedo o se hicieron obras publicas.

Tunas de Iturbide

¡Dame, porque soy pobre!

Cualquier ranchero que no se crea citadino sabe que para que un nopal dé buenas tunas necesita pasar varias horas al día a pleno sol. 

Ciro sembró alrededor de la huerta, a varios metros de los árboles y casi junto a las cercas, una línea de nopales. Éstos crecieron y un día en que andaba cortándoles tunas no faltó un sampetrino que le reclamó:
-“¡Ricos desgraciados, debían de dejar las de la orilla para los pobres!”. 

Ciro pensó que era una buena idea el compartir y le ofreció:
-“Cuando quiera le doy unas pencas para que las siembre en su casa”.

La respuesta inmediata fue:
-“Para que necesito sembrarlas si aquí ya están dando tunas”.

A quienes hemos vivido fuera del Pueblo, y después de algún tiempo regresamos, no deja de sorprendernos el que algunos de quienes no lo han hecho “exijan” se les cumplan sus antojos sin hacer el menor intento real por justificar en base a qué lo pretenden, sin negociar: “¡Nomás porque sí!”.

Polocote (con dos inquilinos)

Muy Silvestres

La población de San Pedro en general ha sido receptiva hacia los extranjeros, en ocasiones se respeta la distancia que sus culturas marcan, en otras se les involucra en la vida diaria y hasta se toleran algunas de sus intromisiones. Por aquí pasaron italianos como Cutti, franceses como Max o negros como el de Tomasa, en este último caso ni el nombre o apellido se supieron porque tenía poco de haber llegado cuando se peleó con Jesús y lo mató, y ya no se supo  más de él. 

Gringos o estadounidenses ha habido más, el último fue Seaborn, quien se construyó una casa al poniente del pueblo donde vivió por muchos años. Acostumbraba viajar por el interior de la República o irse por temporadas a su país, y al regresar a Iturbide encontraba que le habían robado o dañado algo en su propiedad, pues parece que no todos los habitantes del pueblo saben qué significan o para qué son las bardas o cercas.

Él trataba de consolarse o justificarlo afirmando: “No es que sean malos, están muy silvestres”.

Perro que da en tragar huevos, ¡aunque le quiebren el hocico! ¿Alternativas u opciones? 1ª Amarrar al perro, 2ª  cerrar la puerta del gallinero, 3ª cambiar de lugar los nidos, 4ª ...

¿La condescendencia será una buena medida para combatir la violencia, impunidad y corrupción “culturales”?.



Al terminar la Guerra Civil, después de la Revolución, el Municipio quedó sin ganadería, y durante la Reforma Agraria se repartieron las parcelas de La Laguna de Santa Rosa, aunque eran pequeñas propiedades y no latifundios.

Quienes habían sido propietarios en La Laguna sólo conservaron las casas y terrenos en la Villa; aun así sus descendientes que regresan al Pueblo todavía son vistos como “los ricos” por algunos de los vecinos (y no sólo de los que viven en pobreza o pobreza extrema), sin tomar en cuenta que para conservar esas propiedades que son herencia familiar han tenido que trabajar en otras partes varias generaciones. Nadie se jubila nomás por contemplarse el ombligo, pero con ocupaciones de clase media tampoco formará parte de “la aristocracia”.

Quienes formalmente son “las autoridades” en un municipio con 3,533 habitantes (incluidos niños) han encontrado que la “mejor” forma de “no echarse enemigos” (o tratar de retener votos para futuras elecciones) es el encubrimiento (no aplicar la ley y sus reglamentos), y así de paso el Municipio aparece con 0% en los reportes de delitos en las estadísticas estatales. En la última década lo mismo ha habido secuestros, allanamientos de morada, robos a casa habitación o problemas para la convivencia. Cuando se autorizan bailes en la Explanada Municipal éstos pueden prolongarse hasta las cuatro o cinco de la mañana del día siguiente con la música a todo volumen, algunos de los asistentes orinan y defecan alrededor de la plaza o de la iglesia, y los recolectores de basura como empleados municipales que son deciden a quiénes sí se les recoge ésta y a quiénes no.

Si se presenta alguna queja por robo o daño, por ejemplo, en la Comandancia de Policía, la justificación para no hacer nada es que “la Policía Municipal es preventiva”. ¿Y como funcionarios o empleados públicos no tienen responsabilidades ni atribuciones?.

Desde luego, es innegable que hay quienes son conscientes de sus derechos como ciudadanos, así como de sus responsabilidades personales y deberes cívicos o de convivencia, esperemos que en un futuro próximo tomen parte más activa con acciones concretas en la vida comunitaria de esta población, y no sólo sean espectadores atemorizados.

Instituto Comenius

A principios de este siglo, Radko Tichavski (originario de la República Checa) y Elza Etsuko Fujimoto (de origen japonés, pero nacida en Brasil) decidieron establecer en Iturbide la sede de un centro de educación superior, y desde allí promover programas de educación no formal o a distancia, pero con domicilio en “la Mesa del Herrero” en San Pedro para los cursos y prácticas presenciales.

A fin de promover al Instituto e iniciar el servicio a la comunidad, en el 2005 concibieron un proyecto deportivo de ciclismo de montaña y con el apoyo del Gobierno del Estado y la colaboración de empresas y clubes particulares inauguraron ese mismo año el primer Maratón de Ciclismo de Montaña o “Iturbitón”, al que acudieron ciclistas nacionales e internacionales: República Checa, Francia y los Estados Unidos.
 
Con el mismo propósito invitaron a músicos extranjeros a dar conciertos gratuitos (uno de ellos se efectúo en la iglesia de San Pedro), o a pintores y escultores regionales a que expusieran sus obras en “La Fortaleza”, a fotógrafos profesionales a recorrer el Municipio (algunas de las fotografías que aquí se presentan son de la colección de Frantisek Kyjovsky), y facilitaron el que algunos de los habitantes de la Villa pudieran compartir experiencias con los participantes en proyectos de Turismo Ecológico en Nuevo León y Tamaulipas.
 
Desafortunadamente en la década siguiente principiaron los problemas de inseguridad en la carretera federal No. 58 y los secuestros en Iturbide, por lo que decidieron mudarse para el área metropolitana de Monterrey.